Cuando te das cuenta de la influencia que tiene el entorno en la motivación, esperanzas y deseos personales.

Dando formaciones por diferentes regiones, ves el contagio del entorno, y su influencia. El ánimo, el optimismo, y sobre todo las posibilidades que perciben del mismo.

Merma la propia inteligencia generadora, obviando cualquier oportunidad, excusando el rechazo inicial a cualquier ofrecimiento.

Este animo de las emociones negativas está estudiado, nos cierra puertas. Abandonamos las oportunidades y nos conformamos.

El vivir de modo amenazante hace que nos active el modo sálvate ¿pero exactamente de qué?

En muchas ocasiones, el propio estimulo, no es una amenaza, nos focalizamos y centramos nuestra atención, como si lo fuera. Hemos aprendido la respuesta.

¿Tal vez esté relacionado con el sentirse parte y no diferente al resto?

¿Tal vez a que no te miren mal? O creencias como;  “tras la buena suerte, a menudo ocurren desgracias”,  “no me lo merezco”, o “mañana me abandonara la suerte”.

Es como si tuviéramos miedo a sentirnos bien, o tal vez lo hayamos aprendido así.

Habría que romper con estos estados y procurar aportar: espacios para la relación, momentos de placer (como darse un paseo), momentos de conciencia plena, y momentos de diversión en los que fluye la creatividad, y las oportunidades. 

Empresas ya lo hacen, y tienen éxito. Medidas sencillas para grandes problemas. 

Entendamos nuestro cerebro, en RÉTATE lo hacemos, y ayudamos a muchas personas y empresas a implantar medidas sencillas, pero eficaces.