Saben o dicen saber más que los demás, si van al médico saben más que él, si están cerca de alguien famoso creen que es un amigo.

Tienen carisma, pero no consciencia, te engañan, y manipulan, y te chupan todo lo que tienes, eso sí cuando no sirves te echa o te desprestigian. Se sienten perfectos, y visten de manera elegante y les gusta presumir de ello. Motivados exclusivamente por sus beneficios económicos, prestigio… mantienen la razón, aunque para ello tengan que cambiar su propia razón. No hay remordimientos, se muestran impasibles ante las necesidades y sentimientos de sus subordinados. Predican y adoctrinan y no escuchan. Huyen de los feedback, porque, aunque no lo parezcan la autoestima es muy baja. Humillan, ridiculizan todo en aras de su gloria personal. Su círculo social es escaso, se aburren con facilidad, buscan cosas nuevas. No se acogen a las reglas, se manejan en entornos de caos, y confunden a las personas que están a su alrededor. Y un largo etcétera…

Estos comportamientos son más comunes y habituales de lo que pensamos y lo que es más llamativo es que perfiles con estos comportamientos ocupan posiciones altas en las empresas. 

 El daño que producen estos comportamientos no es contra sí mismo, sino con las personas que les rodean.

¿Qué hay detrás de este tipo de comportamientos?

La falta de empatía, no tienen emociones y por ahora, no existen métodos para enseñársela porque no tienen consciencia de que sea así, y me explico: 

El cerebro es igual que el del resto, pero la activación del mismo es lo que les diferencia. 

La empatía es la capacidad para sentir lo que otro siente, esto no significa que no sientan, significa que no sienten lo que los otros sienten. Sí procesan la información, pero no la emoción, por eso son ajenos a culpas o remordimientos. 

Se han hecho estudios en los que se les ha enseñado la palabra violación lo tratan como una palabra neutra a nivel funcional. En este caso el sistema límbico (cerebro emocional) no se activa, y por tanto la palabra la analizan lingüísticamente no emocionalmente. 

Gracias al desarrollo de las técnicas de neuroimagen se ha avanzado en el conocimiento de los circuitos neuronales implicados en la empatía. Estos estudios se han centrado en la presentación de estímulos, emocionales, somatosensoriales, y dolorosos, expresión de asco, así como la relación entre empatía y perdón.  Por tanto entendemos por mecanismos de representación de la acción que permite la empatía y modula el estado emocional, mecanismo en el cual la ínsula desempeña un papel fundamental

La dificultad es la detección, y autoconciencia de la falta de empatía, y por tanto su posible diagnóstico, y trabajo posterior. Sabemos de la plasticidad de nuestro cerebro, y de las neuronas espejo, y sabemos la activación y carencia de esta cuando no hay empatía. Por tanto, es imprescindible el reconocimiento y la autoconciencia para poder trabajar.  

Pero la cuestión es ¿cuántos son conscientes? ¿Cuantos quieren ser conscientes? ¿se puede entrenar para sentir? Estas cuestiones son la clave.

Pero lo preocupante es que no son comportamientos aislados o penados, y que cada uno puede afectar a muchas personas. 

Esperemos que el avance en neurociencia cognitiva nos pueda ayudar para evitar caer en las manos de estas personas que se aprovechan de otras sin más, como el narcisismo complaciente.